
Unos 500 rosarinos se concentraron en el Monumento Nacional a la Bandera para exigir que se detenga la violencia en la ciudad.
Vecinos de Rosario volvieron a manifestarse frente al Monumento Nacional a la Bandera para reclamar medidas que frenen la ola de violencia e inseguridad que vive la ciudad, un flagelo que se profundizó en la última década. Un drama que, lejos de resolverse, muestra síntomas de agravamiento.
Alejada de otros encuentros multitudinarios, la concentración tuvo una postal impactante: en pancartas, en remeras, en carteles, se multiplicaba el rostro de jóvenes, niños y adultos asesinados. Al cierre de esta edición había unos 500 manifestantes.
“Justicia por Maxi”, “Justicia por Mauricio”, “Justicia por Lautaro”, “Justicia por Fabri”, eran algunas de los casos expuestos al pie del Monumento. “Vivirás eternamente en nuestro corazón”, dedicaba el mensaje de una gigantografía confeccionada para recordar a Lautaro Aranda. “Tu mirada siempre presente”. Eran decenas.
Una larga bandera argentina estaba atravesada por los nombres, en color rojo, de las víctimas.
Un cartel negro, de luto, mostraba la representación de los familiares de las víctimas de la inseguridad quienes, atravesados por el espanto que genera la violencia urbana, se transformaron en el núcleo central de la convocatoria.
“¡Seguridad, seguridad!”, cantaba la gente mientras golpeaba las palmas para hacer sentir su reclamo. Se advertía el dolor. Pero también la bronca y algo de resignación. Algunas pancartas le reclamaban medidas al gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, y al intendente Pablo Javkin.
“No podemos estar ajenos a lo que sigue pasando en la ciudad. Estamos a la espera de una reunión con el gobernador, el intendente y los legisladores”, explicaban los organizadores del encuentro. Había, entre los asistentes, cierto pesar por la escasa convocatoria.
“Hay que decirle a la ciudadanía que no podemos bajar los brazos para que la clase política tome medidas, legisle. Hay que seguir en la calle con una actitud independiente, pacífica y espontánea”, marcaban.
“Esto le puede pasar a cualquiera, en cualquier momento”, “Salimos y no sabemos si podemos volver”, “No somos libres de andar por la calle”, se escuchaba entre vecinos llegados desde distintos barrios.
Algunos, como el papá de Fabricio, un joven asesinado en Villa Gobernador Gálvez, se presentó con su pancarta. Exigía justicia por un homicidio que, cometido el 27 de marzo del año pasado, no muestra grandes avances en la investigación.
“No se olviden de él ni de ninguno de los chicos que están acá”, exigía el hombre.
La denominada “Mesa interreligiosa” acompañó la concentración, que estaba custodiada por un nutrido grupo de policías.